En estos últimos años grandes incendios han afectado y devastado miles de hectáreas de Bosques Nativos y pastizales. No siempre fueron accidentales.

Prueba de ello es que luego “milagrosamente” aparecieron sembradíos de soja y “countries”. Los últimos, como consecuencia del desarrollo inmobiliario, habrían llegado a afectar cuencas hidrográficas.

Por ello es imperioso mantener un saludable equilibrio en todos los aspectos, amparado por legislaciones justas y equitativas que brinden pautas adecuadas para el manejo del bosque y los pastizales.

Claro está que la prohibición de desmonte no debe ser indiscriminada y el Estado debe asumir sus propias responsabilidades en cuanto motivador o propalador de incendios, como ya lo hemos expresado -por este medio- antes de ahora.

Breve acotación sobre La Pampa.
El  30/10/08, en el “Aula 12” de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, de la ciudad de Santa Rosa (La Pampa),  junto a una platea generosa en cuanto a número y versación de asistentes, concurrí  a  unas exposiciones académicas y un taller.

Se debía debatir lo concerniente a la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, promulgada en el 2007 y aún sin reglamentar a esa fecha, tratando de brindar una contribución en la marcha hacia un diseño eficaz de las estrategias vinculadas a proteger el futuro de nuestros recursos naturales, la defensa, conservación y productividad integral del caldenal pampeano, en cuya zona  varios  de los presentes en el auditorio llevaban y llevan adelante emprendimientos agropecuarios familiares.

En un intervalo, mientras en grupo se  comentaba el desconocimiento geográfico regional del cual habían hecho gala  los propios autores de la ley, así como del manejo de los Bosques Nativos, según surgía de sus preceptos normativos, el  Dr. Héctor Ismael  de la Iglesia (un hombre de ideales que, sorpresivamente, falleciera dos días después) acotó  como -disertantes y asesores- “parecían  ignorar la presencia de muchos ciudadanos  que  conocían la temática y algo habían hecho por La Pampa”.

Empero, de esa forma, difícil era consensuar un eficiente ordenamiento territorial de los bosques nativos de nuestra provincia; máxime que ese taller o proceso de participativo tenía poco, habida cuenta que -según se expresara- no se daba a conocer el texto del decreto reglamentario que -desde hacía meses- se encontraba a la firma de la Presidente de la Nación, sin haber sido suscripto todavía.

Es decir,  pese a ser un simple proyecto o “borrador” de trabajo y estar participándose de un “taller”, se lo mantuvo en secreto.

Consectario.
1.- Reitera, la inclusión del capítulo sobre Ley de Bosques, en un REPAGRO, es incongrua.

2.- Los Bosques Nativos prístinos deben ser conservados y deberían seguir produciendo, desde la óptica ganadera, en tanto y en cuanto no se los degrade.

3.- Los “fachinales” -y en La Pampa abundan-  han sido en gran escala producto de talas o “hachadas” indiscriminadas, especialmente después de las dos grandes guerras mundiales del siglo pasado y, también, de incendios (hoy en día  hay zonas en La Pampa, como Valle Nereco o Nerre Có, donde se observan vestigios del tendido de vías de trocha angosta, por donde transitaba el ferrocarril  que recorría los “obrajes”, cargando leña y frutos de “hachadas”; caminos de hierro que se extendían a más de 40 km de radio, aproximadamente, de estaciones ferroviarias ubicadas sobre ramales principales o redes troncales).

Constituyen, los “fachinales”, una muestra de un proceso de degradación. Podrán ser regulados,  pero NO protegidos y menos aún esperar 150 ó 200 años para su reconversión en Bosques Nativos.

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(*) Productor agropecuario de tercera generación y abogado.
pab@cpenet.com.ar

 

Ley de Bosques y Repagro

escribe Pedro Álvarez Bustos (*)

Habida cuenta que se ha venido haciendo referencia a la Ley de Bosques, procede formular algunas apostillas.

¿Qué pasa con la Ley de Bosques?
La Ley de Bosques recorrió un largo camino.

El texto fue aprobado por la Cámara de Senadores el 21/11/07 y por Diputados una semana después, convirtiéndose en ley.

En febrero de 2009 el Poder Ejecutivo sancionó  su reglamento.

Se mencionó que Argentina estaba en emergencia forestal. Ya se había perdido el 70% de los Bosques Nativos. Entre 1998 y 2006, según la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, la superficie deforestada fue de 2.295.567 hectáreas o sea unas de 250.000 has por año y 1 hectárea cada dos minutos.

Rojo, amarillo y verde fueron las categorías asignadas a los Bosques y al productor -en el  REPAGRO pampeano-  se le pregunta, en qué categoría se encuentra su campo.

A efectos de clarificar esa categorización, poco conocida, procede puntualizar que las zonas rojas son intocables, no se deben trabajar, ni se pueden desmontar al igual que las amarillas.

En las amarillas se permiten actividades de uso ganadero y agricultura en pequeña escala, pero sin modificar la función esencial del Bosque Nativo.

Las verdes son aquellas consideradas (no se aclara si es por el productor o por el funcionario) de escaso valor de conservación y se pueden desmontar previo un plan de manejo aprobado y autorizado por la autoridad pública.

Breve referencia a la provincia de Córdoba.
La legión y calidad de los lectores cordobeses, de esta columna de opinión, merece hacer alguna referencia a la provincia hermana.

Mucho se ha informado acerca de que Córdoba es una de provincias que tiene el mayor índice de desmonte; uno de los más altos del orbe (conc. Universidad Nacional de Córdoba).  En los últimos 20 años se ha deforestado el 60% del Bosque Nativo.

Quedaría solamente el 5% de bosques en buen estado de conservación y sumando lo degradado, a lo anterior, llega al 9,3 %.

Al respecto cabe acotar que todo país que tenga una masa forestal reducida, a menos del 10%, hace peligrar su capacidad de sobrevivencia (FAO, Organización de las  Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).