La restauración de edificios históricos, la esplendidez y magnificencia de su iluminación, así como los fuegos de artificio, quedarán en el recuerdo de la ciudadanía.

El seleccionado argentino, sin Messí por razones preventivas ante un golpe recibido en un entrenamiento, goleó a Canadá (5 a 0), en el estadio monumental de Núñez, ante miles de espectadores y previo a partir al mundial de Sudáfrica.

En ninguno de los encuentros referenciados se apreciaban “aplaudidores” convocados o reclutados. Hecho positivo y que implica madurez cívica.

Pero… y los que viajaron desde La Pampa. Fueron al Desfile Federal y la gran decepción. LA PAMPA invisible.

Luego se leyó en alguna prensa:
"Durante la presentación de la delegación de artistas pampeanos, el locutor remarcó una y otra vez que La Pampa no pudo participar en el día de ayer del desfile federal debido al problema con el virus de los caballos, que impidió el ingreso de los equinos a la provincia de Buenos Aires y que se tenía armado un desfile impresionante con emprendados, una tropilla entablada, una chata rusa tirada por 6 percherones…”. Así se informó cuando actuaron, al día siguiente, en el escenario mayor, distinguidos artistas pampeanos que despertaron la ovación del público, conforme lo informado por Prensa de la Cámara de Diputados.

Todo esto, en prieta síntesis, merece una reflexión:

Existe la convicción plena de que los desfiles, actos, festivales, etc. se aprecian mejor a través de la TV y las crónicas escritas, que estando físicamente presente. En efecto, ante tamañas multitudes poco es lo que se puede ver.

Pero ocurre que conforme al “erlebnis” alemán o sea lo que es vivido o lo que se ha vivido, es significativa la vivencia que se logra al estar presente entre esos cientos de miles de personas. Lo que se "palpa", en vivo y en directo, no tiene precio.

Va de suyo que aspiramos transitar un Bicentenario (2010-2016), con justicia y libertad, para proyectar el futuro del país y un país con futuro, donde se desaten las ataduras de la inequidad.

Empero, en síntesis, conforme lo ocurrido, no se comprende, ni justifica la ausencia de La Pampa en el Desfile Federal. La única provincia ausente. Querrá decir que si no hay "caballos", LA PAMPA no existe? como tampoco existía -como provincia- en el CENTENARIO.

A las injustificadas y desprolijas ausencias de la Presidente, se le suma la de nuestra provincia de La Pampa en el Desfile Federal. No se pueden confundir situaciones personales, con representaciones institucionales; ni esgrimir estrafalarios pretextos.

Quiera Dios que esta situación no se repita en el TRICENTENARIO, de una Nación que integramos todos los ciudadanos de Argentina.

Si bien en CIEN AÑOS los malos gobiernos rezagaron al país desde el 8º lugar, como potencia mundial, al 57º conforme lo asignan distintos estudiosos y especialistas, no podemos dejar de aspirar a concretar un destino de grandeza para todos; nosotros y nuestra posteridad.

Y recordando la Oración por la Patria, podamos decir:

Queremos ser nación,
una nación cuya identidad
sea la pasión por la verdad
y el compromiso por el bien común.

¡¡¡VIVA LA PATRIA!!!

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Escribe Pedro Álvarez Bustos
Productor agropecuario y abogado.
pab@cpenet.com.ar

Bochorno en el desfile federal

Y llegó el BICENTENARIO, para festejar los 200 años de la Patria.

Actos culturales, desfiles, música y color, reinauguración del Colón, Te Deum, despedida de la selección nacional de fútbol, cientos de miles de personas, etc. Una gran fiesta nacional. Exitosa. Histórica. Millones de personas participando en los distintos eventos.

En el Colón, un nuevo corazón volvió a latir; es el coliseo más emblemático de los argentinos y de América; el teatro de todos. Una verdadera joya. Millares y millares de ciudadanos vibraron en sus fibras mas íntimas; tanto los que ingresaron al edificio histórico, como aquellos que contemplaron -desde la avenida 9 de julio- el magnífico espectáculo que brindaron 120 artistas y la proyección de imágenes 3-D, incluso de algunas de las principales figuras que actuaron en su escenario, durante sus 102 años de historia (mientras nuestra Presidente lo miraba por TV).

El Te Deum con el carácter que debía tener, fue una formidable ceremonia religiosa, no política. No obstante lo provocado (por su enfrentamiento con el Arzobispo y el Jefe de Gobierno de la ciudad, el retiro a la Basílica de Luján, donde la madre de nuestra patria dice: ¡ARGENTINA! ¡CANTA Y CAMINA!), nuestra Presidente no estuvo, siquiera, a la altura del depuesto Virrey Cisneros, que concurriera al primer Te Deum celebrado el 30 de mayo de 1810, en Buenos Aires, por el Obispo Benito de Lué. Con posterioridad los Te Deum siempre, en carácter de acción de gracias por los dones recibidos, se celebraron los 25 de Mayo de cada año.

Los desfiles de efectivos militares (nuevamente, con la ausencia de la Presidente de la Nación y, por no invitación, también la del Vicepresidente y Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), de delegaciones de las provincias, de colectividades extranjeras, de deportistas, hombres de la cultura, artistas y, finalmente, el Desfile del Bicentenario, concentraron más de un millón de personas en el Paseo del Bicentenario. Otro tanto ocurrió con los conciertos de música, canto, bailes populares, imágenes en el Cabildo y en Plaza de Mayo. Muchísima gente; familias enteras con sus hijos, nietos y amigos. Todos contentos, salieron a la calle a reencontrarse fraternalmente y vibrar con el “Oíd, mortales, el grito sagrado”.