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Hoy en día se acepta la alzada entre los 145 y 155 cm normalmente e incluso como tanto en Europa como en América prefieren animales más altos, aparecen concursando muchos árabes que miden entre 152,4 y 162,6 cm.
Clasificaciones
Hay entendidos que clasifican al caballo árabe en tres grupos: el que procede de la parte europea de Turquía y Asia Menor; el proveniente de la región comprendida entre Damasco y el río Eufrates; y el caballo de Berbería, en el norte del continente africano (hoy Marruecos, Túnez, Argelia, que se llamaba también Berbería o Mauritania y de ahí la denominación de “moros”).
Vinculado con lo referido, en el apartado anterior, también se distinguen tres subrazas: Árabe propiamente dicha, con alzada de 140 a 145 cm y perfil cóncavo; Siria, con alzada de 145 a 150 cm; y Persa, con alzada de 150 a 155 cm y perfil convexo en el cráneo y recto en la cara.
Pelajes
Se aceptan todos los colores. Es muy raro el pelaje negro.
Los más habituales, en particular en La Pampa, son los tordillos, en todas sus variedades, alazanes, zainos y colorados.
Endurance
En el mundo del deporte, para los árabes su disciplina predilecta es la resistencia y en Argentina ya hace más de 40 años que comenzaron a organizarse competencias de larga distancia y resistencia, conocidas internacionalmente con el nombre inglés de “Endurance”. Prueba en la cual, si bien intervienen caballos de todas las razas, predominan los de sangre árabe.
Primero aquí se las denominó pruebas de resistencia o marchas a caballo; así como en España y Brasil se las designa “Enduro”.
Es una competencia contra reloj, para evaluar no solo la resistencia del caballo, sino también el planteo estratégico de la carrera por parte del jinete. Ambos -caballo y jinete- deben reunir condiciones físicas de excelencia. El jinete se puede bajar y acompañar al caballo corriendo. Nada hay mas deplorable para un caballo cansado que un jinete o amazona agotado.
Otras acotaciones sobre esta actividad deportiva
Es la actividad hípica deportiva que más ha crecido en los últimos lustros y en la cual, al margen del podio y la clasificación, “llegar es ganar”.
Desde 1985 el Endurance pasó a ser reconocido por la Federación Ecuestre Internacional y en 1988, por primera vez, un equipo argentino compitió en un campeonato mundial (Dubai, Emiratos Árabes).
Participaron 35 países y Argentina obtuvo el cuarto puesto por equipos. A partir de allí los campeonatos mundiales se realizan cada 2 años.
La Asociación Argentina de Criadores de Caballos Árabes lleva el Registro de Cruzárabes desde el año 1987 y en el 1990 la Subsecretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación lo aprobó como Registro Nacional.
En la actualidad en Argentina y desde no hace mucho tiempo en una de sus provincias -La Pampa- se realizan pruebas preparatorias y de formación para caballos y jinetes de 25, 40 y 80 km. En el orden Endurance Nacional hay dos categorías: para 81 km o más (120 y 160) y para 80 km o menos (40 y 80).
Al respecto procede acotar que en Toay, La Pampa, se llevaron a cabo diversas pruebas el 25/04/10. Ya están programadas las próximas para el mes de julio y subsiguientes, participando novicios y federales, categorías mayores y menores.
Se trata de un deporte que merece difusión, habida cuenta que permite entablar una significativa y excelente relación entre caballo y jinete. Si el caballo no está bien se lo detiene para no lesionarlo y de ello se encargan los distintos controles veterinarios que se realizan no solo el día previo a la prueba, sino durante la competencia en sus distintas etapas y descansos.
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Controles que están referidos a frecuencia cardiaca (pulso), frecuencia respiratoria, grado de deshidratación, movilidad intestinal, relleno capilar y andares (búsqueda de claudicación o dolores).
No gana el que llega primero, sino el que marcha más rápido y se recupera en menos tiempo. Es necesario que el caballo exhiba velocidad y robustez.
Y así, en este otoño 2010, desde “Travuntué” sito en la zona del caldenal pampeano y hasta un próximo encuentro, recordamos al poeta uruguayo Carlos López Terra que, con la complicidad del pelaje equino, describe el maravilloso fenómeno cotidiano campero:
Alazán es el día,
rosilla el alba,
la oración azuleja,
la tarde es baya.
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Escribe Pedro Álvarez Bustos
Productor agropecuario y abogado.
pab@cpenet.com.ar |
Pinceladas Equinas desde La Pampa - II |
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En este encuentro y según lo ya anunciado, en la Parte I de estas “Pinceladas”, haremos algunas reflexiones sobre los caballos “árabes, por ser la raza más pura y antigua del mundo (más de 2.500 años antes de Cristo).
Resistencia, ductilidad, inteligencia, agilidad, coraje y belleza, son virtudes naturales de la raza.
Origen del “árabe”
Si bien existe en toda la tierra -incluyendo Europa Continental, Reino Unido, Australia, Canadá, Estados Unidos, América del Sur (especialmente Brasil y Argentina)- su origen se ubica en el Medio Oriente y en las mesetas asiáticas cercanas al lago Balkach.
Curioso nacimiento mítico
Expresan los expertos y los glosadores de la raza árabe, que los beduinos han plasmado diversas leyendas sobre estos caballos.
Afirman que creían que estos equinos, cuyo elegante galope conforma al contemplarlos una indiscutible maravilla, eran un regalo concedido por la divina providencia o Alá o Allah.
Ese pueblo de nómades, que eran los beduinos, cuenta que Allah creó el desierto, el viento del sur y el caballo, que tenía la facultad de volar sin alas. Al observar su galope se tiene la sensación de que “el árabe flota en el aire”, por su elegancia y evanescencia.
Características
Es común que los especialistas hagan mérito de su gracia, espíritu y vitalidad.
Presenta una conformación equilibrada, con gran distinción y un temperamento activo.
Cabeza en forma de cuña, con perfil cóncavo; ojos grandes que irradian gran expresividad; cara iluminada; orejas pequeñas; fosas nasales grandes y hocicos pequeños; algunos presentan un aumento óseo entre los ojos, al cual los beduinos llaman “jibbah” y que se afirma brinda mayor capacidad a los senos paranasales; cuello con línea superior convexa; cola con nacimiento elevado, correctamente implantada y llevada en alto.
La cola en alto se adjudica a que la mayoría tiene 5 huesos lumbares en lugar de los 6 comunes; al margen de contar con 16 vértebras cuando lo normal son 18 y 17 pares de costillas en vez de 18 y con ello facilita que pueda cabalgarlo un jinete con mayor peso.
Generalmente se lo prefiere por “su aguante” que no sería extraño a su desarrollo en zonas desérticas. Precisamente el medio ambiente más relacionado con él es el desierto y las expediciones conquistadoras musulmanas extendieron la raza por el mundo, gracias a las guerras y al comercio.
Por ello su resistencia es el icono más característico.
Como otros caballos de “sangre caliente”, su sensibilidad e inteligencia permiten un aprendizaje rápido y una mejor comunicación con quienes lo montan.
Tamaño
En el estándar de la raza árabe, según lo describe la Federación Ecuestre Estadounidense, el caballo de pie presenta una altura entre 143 cm y 153 cm., con alguna pequeña flexibilidad.
Por eso, no obstante que 144,3 es la altura divisoria entre caballos y ponies, la Federación referenciada acepta aquellas medidas en los clasificados caballos árabes.
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