Plan que contemple necesidades estructurales. Algunas ya obran en la Cámara de Diputados, en  proyectos de actuales legisladores.

Herramienta que se debe convertir en una eficiente Política de Estado, tendiente a incrementar la producción ganadera en condiciones agroecológicas adecuadas.

Además debe tener una base territorial, es decir considerar las características de cada  zona o región, participar y dar intervención -en la autoridad de aplicación- a auténticos, genuinos y eficientes productores pecuarios, no a “dirigentes de utilería” o “pseudo productores”,  ni  académicos o profesionales universitarios cuya actividad principal no sea la ganadería. Los académicos, universitarios y técnicos, llegado el caso, solo podrán ser asesores.

“Regionalidad”, parámetro que ya se ha puntualizado, antes de ahora, debe estar también  presente en toda normativa que haga a la adjudicación de la Cuota Hilton y a proyectos agro-exportadores.

El apoyo financiero blando (sin subsidios ni compensaciones), debe ser para retener y/o adquirir  madres (las fábricas), no solo para recriar terneras (fábricas en expectativa), durante un término de veinte (20) años,  a amortizar en plazos razonables, para poner en producción hasta quinientas (500)  reproductoras hembras y machos en proporción, por productor (persona física o jurídica con integrantes o sucesión indivisa, cuya actividad ganadera en la región tenga una antigüedad mínima de quince -15- años) o unidad de explotación con aptitud suficiente.

Lo expresado en el apartado anterior lo es porque los ganaderos no deben seguir mendigando “a los gobiernos créditos, subsidios y otras efímeras ayudas paternalistas . . . . (no se puede volver a convertir a los productores) en sujetos de crédito de modo que puedan endeudarse una vez más y cada vez más”, como opina Polan Lacki. Si el crédito rural, en la forma que se ha venido reglamentando, hubiere sido  tan eficaz en la solución de los problemas, no tendríamos  tantos  productores rurales tan fuertemente endeudados o desbancarizados; y tantos Bancos con dividendos colosales.

Los grupos económicos o los extranjeros o quienes inicien la actividad pecuaria deberán ser igualmente contemplados, pero objeto de una normativa distinta.

Por otra parte, procede ameritar las diversas técnicas y controles. Des-mistificar el “destete precoz” que naturalmente -y no todos los años- no es signo o causa de mayor celo y preñez. Se logra acoger en campos donde se ejecuta el ciclo completo. Pero, en otoños buenos o aceptables como el actual  (al menos en un área que dejó de ser de desastre agropecuario) puede ser facilitador de corruptelas vinculadas con industrias de “balanceados” y/o  proveedores de granos, fardos, rollos, etc. Sabido es que funcionarios que no se venden no pueden ser comprados; pero es mejor adelantarse.

Una mayor producción de carne se logrará con incentivos y no con restricciones. Se debe retornar a una apertura total de exportaciones.

Preveer un régimen fiscal  promocional, con estabilidad por un término de veinte  (20)  años, para estimular la inversión en reproductores (machos y  especialmente hembras),  ya sea por retención o compra y para los productores genuinos ya mencionados, que cumplan con la antigüedad mínima de radicación en la zona.

En la recomposición del stock, es necesario priorizar al criador, que ha sido y continúa siendo el principal perjudicado. Especialmente el de la zona del caldenal, que no puede dar a su predio destino agrícola alguno.

Con profusión se ha venido reclamando previsibilidad y seguridad jurídica; esa prodigalidad se ha visto ahora corrobo-rada  por Thomas Donohue, Presidente de la Cámara de Comercio de EE.UU. quien,  en un “cara a cara”, enrostró el 09/04/10 a nuestra Presidente Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner -cuando visitó aquel país-,   la “generación de ambientes más transparentes y previsibles. . .”.

Para ello debe erradicarse el folklorismo gansteril y tener memoria, acerca de todo y, en especial, tanto respecto a la prolongada e ininterrumpida desaparición de pequeños y medianos productores, como a la regresión del stock de bovinos.

No obstante el ganadero criador  seguirá “casi tercamente” apostando a la ganadería, con el menor endeudamiento posible; con la esperanza ya anunciada que cuando los terneros que están naciendo y a nacer, lleguen a los 2 ó 3 años de edad, según el destino del animal, no existirán los K., ni su séquito de cortesanos.

Y así, evocando a Cicerón y sus Catilinarias (con C y no con K), pronunciadas en el  año 63 a.C., se puede repetir:

“¿Hasta cuándo, Catilina (no Kristina), abusarás de nuestra paciencia?
(Quousque tandem, Catilina, abutare patientia nostra?)

¿Hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros?
(Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet?)

¿Cuándo acabará esta desenfrenada audacia tuya?”
(Quem ad finem sese effrenata iactabit audacia?).

..............................................................

Escribe Pedro Álvarez Bustos
Productor agropecuario y abogado.
pab@cpenet.com.ar

Stock vacuno, explotaciones agrícola-ganaderas y soluciones.

No se puede pretender que la producción agropecuaria cambie, si se sigue haciendo aquello que acarreó la disminución del stock vacuno y el éxodo rural.

Hace falta un Plan Ganadero, que contenga la solución integral para el tema campo argentino…

Retrocesión del stock vacuno argentino
En diciembre de 2005 el stock vacuno llegaba a 59.880.300; en el mismo mes de 2009 SENASA registró 51.922,968 millones de ganado bovino, contra los 57.736.145 existentes a fines de 2008. Otras fuentes hablan de 50.480.735 cabezas al cierre de 2009.

Empero para el ex alumno de quien escribe y ex Ministro de Producción de La Pampa, Ing. Agrónomo Néstor  Alcala, la existencia real está rondando los 48 millones de cabezas, con lo cual va camino de ser la más baja de los últimos 45 años.

Durante el quinquenio 2005/2009 se produjo una pérdida de siete millones de vientres, once millones de terneros y, en consecuencia, 1,3 millones de toneladas de carne. Si la política agropecuaria hubiera alentado  un “crecimiento razonable” (entre el 0,5 y el 3% anual) el stock hubiera llegado a valores que oscilarían entre 60 y 61 millones de cabezas para este 2010, en lugar de los 50 millones actuales (conc. Eduardo Helguera, director del Estudio Helguera).

También, para el analista de ganados y carne Víctor Tonelli, entre 2005/2009,  la pérdida alcanzó a 7/8 millones.

Concomitante con lo registrado por SENASA,  que  protocoliza una disminución de 7.957.332 cabezas vacunas; de ellas 5.928.757 fueron vacas y vaquillonas o sea el 74,5%. Reducción de disponibilidad de madres, con deterioro de los índices de parición y destete.

Solo entre fines del 2008 y fines del 2009 el stock disminuyó 5.813.177 millones de cabezas, como consecuencia de la intervención oficial en el mercado cárnico, agravado por la gran sequía.

Va de suyo que en la progresiva reducción del stock también influyó, significativamente, el elevado nivel de faena de hembras registrado entre 2006/2009,  que no fuera producto de mejoras en la eficiencia productiva  sino de malas o ausentes políticas ganaderas.

Explotaciones agrícola-ganaderas
Según las cifras del Censo Agropecuario 2008  e  informe del INDEC, en Argentina, en los últimos veinte (20) años han desaparecido 147.631 explotaciones o sea a razón de 7.382 por año, como promedio.

Ahora bien, es necesario analizar lo siguiente: durante el periodo 1988/2002 desaparecieron 87.688 explotaciones (a razón de 6.263 por año) y durante el periodo 2002/2008 se perdieron 59.943 explotaciones más (a razón de 9.990 por año). Es decir, de las 421.221 existentes en 1988 quedaban solo 273.590 a mediados del 2008.

Siempre la mayoría desterrada ha estado constituida por pequeños y medianos productores. Los que tienen “menos espalda”  para soportar rentabilidades negativas.

Soluciones
“No podemos resolver los problemas con los mismos modelos de pensamientos que nos condujeron a ellos” (Albert Einstein).

El aniquilamiento de la ganadería e incluso el desplazamiento geográfico solo puede ser detenido con un buen Plan Ganadero Integral e inmediato. No puede demorarse.  Debió ya estar en vigencia. Expresado esto con la mayor humildad y modestia, al no ser especialista y carecer de pergaminos en la materia.