Realidad pampeana
Procede decir que, en vacunos, el máximo histórico pampeano ascendió a 4.398.172 en diciembre de 2005.

Para SENASA la existencia a fines del 2007 ascendía a poco más de 4.100.000 cabezas, mientras en la misma época de 2008 llegaban a 3.841.580 y en diciembre de 2009 declaraba 2.897.886 vacunaciones. En conclusión,  casi un 30 % menos en el último bienio. Eso es lo que surge de datos oficiales.

Por otra parte, con sumo recato y por “olfato”, consideramos que el número es menor, por, aquello de las dobles vacunaciones en caso de venta de terneros y por la casi imposible junta de la totalidad del ganado -especialmente en la zona del caldenal; noviembre y diciembre 2009- por lo endeble de las vacas y la época de “parición” que motiva -muchas veces- que las actas no sean del todo veraces.

Durante los últimos años salieron de producción en La Pampa más de 1,5 millones de bovinos, por la nefasta política ganadera nacional y -en los últimos 2 años- también por  “falta de estado corporal”. Algunas vacas no alcanzaban a subir a los camiones jaulas, otras llegaban muertas a los remates ferias y eran incineradas, por decenas, después de las subastas.

Respecto a vientres, en La Pampa, de 1.400.000 que pastaban años anteriores, en diciembre de 2009 no llegaban a 900.000.

A partir de fines de 2009 comenzaron las lluvias y ahora los rodeos muestran  “un mejor estado corporal”.

¿Pero qué ocurre? Normalmente el productor ganadero criador vende, entre fines del verano y durante el otoño, las vacas usadas o “viejas”; si hace tacto, algunas “vacías” y ciertos descartes (v.gr.: pérdida de cría durante la gestación; problemas de matriz;    desgaste prematuro de dentición o falta de piezas dentales;  etc) y toros con lesiones o muy adultos.

Paralelamente el criador comienza con la venta de terneros, empezando con la “cabeza de parición”.

Generalmente las grandes concentraciones de “destetes” se producen entre febrero y mayo de cada año.

¿Pero ahora, que  no hay terneros en los porcentuales tradicionales, qué  acaece?

Las “compensaciones por terneros mal vendidos”, entre el 01/01 y el 30/06/09 -tantas veces anunciadas- comenzaron a ser recibidas por los criadores, recién alrededor del 31/03/10.  Aún más, se trata de montos totalmente desactualizados, como ya se señalara antes de ahora y que aún no han sido percibidos por todos los ganaderos.

El productor, entonces, para solventar gastos y seguir subsistiendo, se ve obligado a vender vacas y, en gran parte, de las buenas y “con excelente estado corporal”. Viejas y flacas no, porque son categorías  en extinción;  ya fueron vendidas o murieron.

En síntesis, antes (v.gr.: 2008/2009) se iban “por falta de estado” y ahora siguen migrando “con buen estado” corporal.

Se dice “migran” porque siempre existe la esperanza de que algunas regresen en un futuro, como los peces  u  otros animales migratorios o que se de el caso de las golondrinas de Gustavo Adolfo Bécquer.

Aquello de:

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales,
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas. . .¡no volverán!

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Escribe Pedro Álvarez Bustos
Productor agropecuario y abogado.
pab@cpenet.com.ar

Antes por falta de estado, ahora con estado

Se nubló el cielo y se vino la noche, cubriéndolo todo con un manto sombrío.
Casi sigilosamente siguen saliendo las vacas de la geografía pampeana.

Otros tiempos
Esta situación ya la vivieron nuestros mayores.

Chacras y diferentes colonias desaparecie-ron en la década del ´30, en La Pampa, cuando castigó la sequía y los Bancos Nación e Hipotecario remataban los bienes de los trabajadores de la tierra. Aún se recuerda el éxodo hacia otros horizontes, en aquel entonces Chaco, Formosa, sin olvidar la República de Paraguay. Como secuela de ello, los hijos,  familiares y vecinos de aquellos “colonos”, trataban de “no pisar” la vereda de las instituciones bancarias.

Llevó tiempo implementar créditos rurales y que fueran aceptados por los productores ganaderos.

Ahora puede ocurrir otro tanto.

Crepúsculo y amanecer de nuevos créditos
No existe productor rural de 60 ó 70 años de edad  -o más-  que se haya venido manejando con  hasta 400 ó 500 vacas y que, hoy en día, al ver su rodeo reducido a la mitad -o menos- pueda aceptar placenteramente créditos por más que se lo tiente con plazos largos, años de gracia que pueden prolongar la agonía e intereses subsidiados, si perdió gran parte de su capital de trabajo y genética acrecentada a través de décadas,  por pésimas políticas ganaderas o, lo que es peor, por orfandad total de criterio y manejos erráticos.

Si acoge un crédito lo hará por extrema necesidad o total abatimiento.

Si no existen reglas claras (seguridad jurídica), previsibilidad y mercados, no sirven.

Panorama actual
En el 2008/2009 se  murieron vacas porque el “criador” se resistía a venderlas o “quemarlas” en 200 ó 300 pesos o mermó su número porque debió enajenarlas en esos valores y ahora que ya no las tiene, como tampoco el escaso dinero que recibiera, debe pagar más de $ 1.500 por cabezas similares.

En un país donde se carece de un Plan Ganadero Integral sustentable, reina la imprevisibilidad, no existe seguridad jurídica, el gobierno interviene en los mercados y la hipotética renta demora un ciclo de 2 ó 3 años -como mínimo- en concretarse, se hace embarazoso psicológicamente afrontar una bola de nieve financiera. Coincidentemente se puede puntualizar que recomponer el stock de bovinos, que es un planteo de largo y mediano plazo, demandará esos 2 ó 3 años, según el destino del animal.

Por ello, en otro encuentro, con toda humildad y modestia, se expresarán soluciones ya pergeñadas antes de ahora.