La relación salario-kilo de carne es la peor en al menos 15 años

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Así lo muestra un informe de Crea. Con un sueldo privado promedio se compran unos 180 kilos, cuando la media de los últimos años son 250 kilos. Por qué los registros de exportación no son una solución.

Fuente: AgroVoz

Un informe elaborado por la Asociación de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea) muestra que la relación salario-kilo de carne vacuna es la peor en al menos los últimos 15 años.

La serie elaborada por Crea en base a datos de precios relevados por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y a sueldos privados registrados medidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), muestra que con un salario promedio argentino se compran hoy unos 180 kilos de carne.

Esta cifra está muy por debajo de la media de los últimos años, que se ubica en 250 kilos y perfora el piso de 190 kilos de 2010 y 2011.

Este cuadro de Crea forma parte de un informe de coyuntura en el que la entidad advierte sobre los riesgos que puede acarrear la implementación de registros de exportación, en base a la experiencia que ya ocurrió entre 2005 y 2015.

La foto de fines de 2008 y 2009, cuando ocurrieron las intervenciones más fuertes que derivaron en un derrumbe de las exportaciones y la pérdida de más de 10 millones de cabezas del stock ganadero, muestra que las trabas fueron efectivas para reducir el valor de la hacienda y que el poder adquisitivo del salario en kilos de asado alcanzara su pico (310 kilos).

Sin embargo, la película alerta que ya entre 2010 y 2013, la menor disponibilidad de animales por las políticas de desaliento a la producción, derivó en un derrumbe de la capacidad de compra de carne de los argentinos.

VALORACIONES

“Los permisos de exportación tienen un fuerte impacto en la producción debido a la caída en los precios que se deriva de restringir la demanda externa. Entre 2006 y 2011 el stock se redujo en 12 millones de cabezas, y la producción de carne en un 28 por ciento. El país todavía no pudo recuperar los niveles de stock y producción, que siguen siendo 11 por ciento y cuatro por ciento inferiores a 2005, respectivamente”, remarca el informe.

Y añade: “Como consecuencia de la caída de la producción, en el largo plazo, las restricciones, que apuntaban a reducir los precios internos, terminaron teniendo un efecto contrario al buscado”.

Como se mencionó, en primera instancia, entre 2005 y 2008, los precios de la carne al consumidor registraron una caída de cerca 12 por ciento en términos reales, que perduró algo menos de un año. Posteriormente, desde 2010, en paralelo a la contracción de la oferta, se dio un incremento cercano al 40 por ciento en términos reales, posicionando a la carne en un nuevo piso de precios que aún hoy persiste.

“Mirando el poder adquisitivo de los salarios en términos de carne, se observa un comportamiento análogo al de los precios: hubo un primer efecto positivo desde 2006 hasta fines del 2009, pero a partir de 2010 se vio una baja superior al 18 por ciento seguida de una relativa estabilidad hasta 2018 cuando comenzó la fuerte crisis que el país todavía atraviesa”, explica el reporte.

En los últimos tres años, es difícil separar la evolución del mercado de la carne en particular de la contracción de la economía en general.

“El consumo interno de carne se redujo un 15 por ciento entre 2018 y 2020 pese a que la oferta de carne aumentó, lo que permite inferir que no se trata de un fenómeno de abastecimiento, sino que corresponde a una perdida generalizada del poder adquisitivo de los salarios. En efecto, desde 2018 la caída del salario real fue de 14,9 por ciento, mientras que la del salario real en términos de carne fue de 17,8 por ciento”, remata el estudio.

Y concluye: “En suma, los permisos de exportación imponen altos costos al país tanto en materia de divisas como de producción, sin lograr efectos perdurables sobre los precios internos que terminan aumentando a medida que se retrae la oferta. Por ese motivo es importante no caer en la trampa de atender las urgencias de corto plazo con herramientas que son sumamente distorsivas y ocasionan problemas a futuro costosos de revertir”.

 

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