Un estudio revela que los argentinos son fieles a la carne pero no a la carnicería

Publicado el 01/11/2017
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Según un relevamiento realizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), los consumidores siguen comprando carne a pesar de los impactos en el bolsillo, pero están atentos a la búsqueda de promociones y ofertas especiales a la hora de elegir
Los últimos estudios de mercado y encuestas de opinión, demostraron que la fidelidad de los consumidores al producto más emblemático de la Argentina, la carne vacuna, está asegurada.

Sin embargo, un informe elaborado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) reflejó que esa fidelidad no se traslada al punto de venta y puede suceder que dependiendo el momento del mes y la marcha del proceso inflacionario, los compradores pasan del “supermercado a la carnicería, o de la carnicería a las ofertas de los supermercados o simplemente buscan puntos de venta más económicos dentro del mismo canal”. Es decir, al momento de comprar carne vacuna ni los carniceros ni los supermercados tienen “la vaca atada”.

“El promedio histórico de compra de carne vacuna según punto de venta es aproximadamente un 70% en carnicerías y un 30% en supermercados”, explicó Ulises Forte, Presidente del IPCVA, quien agregó “más de la mitad de los consumidores abandonan la fidelidad a los puntos de venta si el bolsillo está flaco y buscan alternativas más económicas”, agregó.

De acuerdo al “Monitor de Estudio de Mercado” que realiza el Instituto, si bien un 36% de los encuestados aseguró que ante el aumento de precios sigue comprando de la misma manera, un 23% sostiene que ahora compra más en carnicerías y menos en supermercados, un 10,3% asegura lo contrario (de la carnicería pasó a buscar las ofertas de los súper), un 20,1% cambió su carnicería de siempre por otra más barata, y un 9,6% elije otro supermercado más económico al que compraba antes.

En base a las respuestas de los consumidores consultados, se llega a la
conclusión que entre los consumidores “infieles” son muchos más los
compradores dispuestos a pasar del supermercado a las carnicerías que de
éstas a un “súper”. Un número similar está dispuesto a seguir comprando en las clásicas carnicerías pero buscando mejores precios y una minoría “salta” de los negocios del barrio a los supermercados o busca otro súper más económico.
Un 20,1% de los consumidores cambió su carnicería de siempre por otra más barata.
Un 20,1% de los consumidores cambió su carnicería de siempre por otra más barata.

Los precios

En relación a la evolución de los precios en el último año en Capital Federal y Gran Buenos Aires, las carnicerías presentaron, en promedio, precios más bajos que los supermercados, con una diferencia de entre ocho pesos (agosto 2016) y cinco pesos (septiembre 2017) por kilo promedio de carne.

Algo similar se registró en otras plazas medidas por el IPCVA, como Córdoba, mientras que en Rosario se observó una paridad de precios entre ambos canales de venta.

Además, hay que tener en cuenta al momento de evaluar los hábitos de
compra, que existen diferencias de precios entre los distintos barrios de una misma localidad, de acuerdo al nivel socioeconómico.

De acuerdo al informe de precios minoristas que elabora mensualmente el Área de Estadística y Economía del IPCVA, en septiembre de 2017 los precios de la carne vacuna –que aumentaron en promedio un 2% – tuvieron una significativa variación positiva, del 3,9%, en los puntos de venta que atienden en barrios del nivel socioeconómico más alto. Mientras, que en los puntos de comercialización de nivel socioeconómico medio, los valores mostraron subas moderadas, del 2%, y en los de nivel socioeconómico bajo la suba fue mucho más leve, de un 1,6%.

“Esto quiere decir, hablando en criollo, que nadie tiene la vaca atada”, agregó Forte que, no obstante, aclaró que en el último año los aumentos de la carne vacuna fueron muy inferiores a los de la inflación y mejoró el consumo, ubicándose en 58,1 kilos por habitante contra los 54,4 kilos de 2016.

Forte, comentó que durante el último año los precios de la carne vacuna
aumentaron un 15% mientras que la inflación general fue del 22% Según Forte, “en el último año la carne vacuna subió un 15% mientras que la
inflación general fue del 22%”. Por otro lado, si se toman las variaciones de precios de las diferentes carnes, la vacuna aumentó en el último mes un 2%, mientras que el precio del pollo fresco subió un 6,9% y el pechito de cerdo un 2,6%.
Los consumidores están atentos a las promociones y ofertas de los supermercados.
Los consumidores están atentos a las promociones y ofertas de los supermercados.

Inflación

Otros datos que arrojó el estudio del IPCVA, si la inflación descendiera, un
45,3% de los encuestados aseguró que compraría mayor cantidad de carne y otro 41,1% que se mantendría en un mismo nivel de compras. Es decir que el 86% de los compradores habituales traccionarían más la demanda interna.

En un escenario de optimismo en cuanto a la evolución de la economía, la baja de la inflación y el paulatino crecimiento del consumo, el 56,7% de los encuestados aseguró que es “muy probable” o “bastante probable” que
aumente el consumo de carne vacuna en los próximos meses.

“Este estudio nos demuestra varias cosas: por un lado que el mercado interno está consolidado y en crecimiento. Por otro, que podemos integrar cada vez mejor la media res entre el consumo doméstico y las exportaciones”, concluyó Forte.
Fuente: InfoBAE


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